EL FIN DE LA METAFÍSICA PRODUCTIVA
Reseña de Cuando las plantas hacen lo que se les da la gana, de Dusan Kazic, por Fernando Marasso (Filosofía en el espectro)
Kazic decide estudiar la relación entre los cocineros gourmet y los campesinos proveedores de los frutos de la tierra. Rápidamente se da cuenta de una relación más sutil y acaso más interesante: los vínculos entre los campesinos y sus verduras. ¿Hay acaso una relación de amor? En todo caso parece ser seguro que es un vínculo sensible. La escena del comienzo así parece demostrarlo. Un campesino no quiere matar a las babosas que conviven en sus sembrados. Incluso si las babosas comen las plantas, tienen algún derecho ellas también de participar del sistema ecológico del campo. Al mismo tiempo no desea que las plantas mueran. Crea, entonces, una manera nueva de relacionarse con las babosas, las plantas y las verduras, de manera que todos convivan.
En Cuando las plantas hacen lo que les da la gana, Dusan Kazic presenta una provocación radical: “Nadie ha producido nunca nada”. En su visión, la “producción” no es un hecho biológico, sino una construcción económica artificial que nos ciega ante la verdadera materialidad del mundo. Su tesis sostiene que la agricultura moderna se basa en un error ontológico: tratar a los seres vivos como máquinas o recursos inertes, un fenómeno que denomina “mecanomorfismo” (siguiendo a Natasha Myers), el cual reduce la complejidad vital a meros inputs y outputs.
Para desmontar este paradigma, Kazic emplea la “etnografía especulativa”. En lugar de documentar pasivamente la realidad rural, co-crea narrativas con los agricultores, invitándoles a describir sus prácticas sin utilizar el vocabulario económico. Este método revela que, en la intimidad del campo, los campesinos no “producen” cultivos, sino que entablan relaciones diplomáticas con seres que poseen agencia propia.
1. Las plantas como trabajadoras estacionales
Kazic propone redefinir a las plantas no como objetos, sino como “trabajadores estacionales” que realizan un “trabajo interespecies”. Un ejemplo destacado es el de Christophe Collini, quien explica que sus papas no solo son comida, sino también son de alguna manera empleadas que “limpian el suelo” compitiendo con las malas hierbas.
2. La diplomacia de la babosa
El libro ilustra el cambio de paradigma con el caso de Frédéric Chaize y las babosas. En la agricultura productivista, la babosa es una plaga a exterminar. Sin embargo, Chaize descubre que el moco de la babosa cura eficazmente las grietas de sus manos. Al permitir que la babosa se pasee por su piel, transforma una relación de guerra en una de cuidado mutuo. Este ejemplo demuestra cómo salir de la economía permite descubrir valores de uso y relaciones afectivas invisibles para el mercado.
3. La co-domesticación del tomate
Kazic desafía la idea del control humano mediante el tomate. Lejos de ser un objeto pasivo, el tomate ha “domesticado” al humano para que le construya invernaderos y le sirva agua. Los agricultores admiten que, en última instancia, las plantas “hacen lo que les da la gana”, y el éxito agrícola depende de negociar con esos caprichos vitales, no de dictar órdenes industriales.



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